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Literalidad en la traducción

El semáforo del puente

¿En qué piensas cuando traduces? Sí: obvio que tu concentración está puesta en el tema que estás leyendo y en cómo expresarlo en tu idioma natal. Pero ahora ve más allá y toma en cuenta el proceso mental. Además de cruzar el puente simbólico mental que se crea entre idioma fuente e idioma meta en el proceso traductológico, te propongo que en la mitad de ese puente visualices un semáforo por cada idea completa que vas a cruzar de origen a destino. Imagínate que vas conduciendo tu vehículo lingüístico y que cuando llegues al semáforo tendrás que elegir entre tres opciones de color: verde, amarillo o rojo. El color verde es traducción literal; el amarillo traducción literal-libre; y el rojo traducción libre.

Verde

Adelante: el camino está fluido. La traducción literal (verde) es aparentemente tener el camino pavimentado y llano. Y digo “aparentemente” porque las cosas no siempre son lo que parecen y el menor esfuerzo muchas veces no es la opción ideal. Por supuesto que, si tengo que traducir, por ejemplo, “I am sure that we'll succeed” no hay mucho que pensar: “Estoy seguro que tendremos éxito” (ojo, pues en España sería “de que”: “Estoy seguro de que tendremos éxito”).

¿Pero qué pasa si la frase es “I am sure that we'll succeed eventually”? ¿Seguiremos teniendo el mismo éxito? He visto que aquí muchos traductores sucumben y se van con extraños y malas compañías. Te presento a los falsos amigos. Hay que tener mucho cuidado con estas palabras pues muchas veces arruinan nuestro texto y esfuerzo. Una opción correcta para no sucumbir podría ser: “Estoy seguro que, con el tiempo, tendremos éxito”. Fíjate cómo cambiamos sutilmente la sintaxis, que muchas veces tiene que cambiar para lograr un resultado más natural. En este caso, estamos en el límite del color verde y a punto de cruzar la frontera para cambiar de color.

Amarillo

Alerta: avanza con precaución y considera que puede haber una bala en el revólver. La traducción literal-libre (amarillo) es —a diferencia del agua y el aceite— una solución combinada. Es un camino de terracería con subidas y bajadas, pero en el que se puede circular mientras trabajemos con ingenio y creatividad. ¿Cómo suena tu solución? Hay que recordar que el objetivo es que el producto se lea como un libro; un texto listo para ser publicado. Asegúrate de no calcar el texto fuente.

Para hacer esto más emocionante, imagínate que John Doe, tu mejor amigo (pero, irónicamente, ahora sí tu “verdadero amigo”; pues John Doe en inglés se usa para referirnos a alguien desconocido) no habla bien español y te presentará a alguien cuya descripción es: “tall, dark, and handsome”. Sin embargo, John prefiere darte la descripción por escrito en su vago español: “alta, oscura, y guapa”. Como que algo no cuadra, ¿no? ¿Oscura en su forma de ser o de vestir? Después de conocerla, te das cuenta que es: “alta, morena y bella”; quizás más bella de lo que imaginabas, pero esa es otra historia. Toma también en cuenta que debes estar alerta de la puntuación correcta y no calcarla si no corresponde en español: “…morena y bella” y no “…morena, y bella”.

Rojo

Detente: no puedes avanzar, sino hasta que hayas resuelto el acertijo. Tienes que respirar profundo y meditar muy bien tu decisión. No será fácil, pero con la práctica cada vez lo harás mejor. ¡Acepta el reto! La traducción libre (rojo) es aventurarte por territorios oscuros e inhóspitos en donde el camino ni siquiera existe; tú deberás trazarlo. Ve de lo artificial a lo natural. Seguramente tendrás que darle la vuelta al texto, cortarle aquí y allá, consultar algún diccionario, tomarte un tiempo, rascarte la cabeza... Eso es. Ya tienes al menos un bosquejo.

Ahora dale tiempo. Tienes que contemplar tu obra de arte desde distintas perspectivas: con lupa, alejándote y leyendo desde donde ya casi no alcances a discernir. Por último… lee el párrafo en voz alta y luego cierra los ojos. Ya no es un bosquejo, ¡ahora es real y es tu creación! De hecho, Jorge Luis Borges llegó a inferir que el traductor puede incluso mejorar el texto original. ¿Será posible?

Es importante diferenciar entre una traducción literal y una traducción fiel. Consideremos literal como traducir palabra por palabra y fiel traducir ideas completas. Siempre pregúntate: ¿mi traducción suena fielmente natural? ¿Así lo diría yo si lo estuviera redactando desde cero?

A continuación, te comparto un poético ejemplo digno del semáforo rojo de los que en realidad te hacen pensar y convertirte por momentos en el autor. Es una estrofa del poema “Christabel”, de Samuel Taylor Coleridge, poeta del romanticismo inglés:

 

Sweet Christabel her feet doth bare,

And jealous of the listening air

They steal their way from stair to stair,

Now in glimmer, and now in gloom,

And now they pass the Baron's room,           170

As still as death, with stifled breath!

And now have reached her chamber door;

And now doth Geraldine press down

The rushes of the chamber floor.

 

La dulce Christabel sus pies descalza,

y recelosas del aire vigilante

pisan cada peldaño con extremo sigilo,

ahora por luz tenue, y ahora en la penumbra,

¡y ahora pasan por la habitación del Barón,   170

con la quietud de la muerte, conteniendo el aliento!

Y ahora han llegado a la puerta del aposento de Christabel;

y ahora Geraldine camina sobre

las esteras de aquel piso.

 

Mi nombre es Antonio Sarmiento, vivo en México y soy LS en ES-LA. En colaboración con el equipo de Gengo, publico en este espacio artículos de interés para los traductores al español. Aunque los artículos están escritos en ES-LA, el contenido es relevante para todos los traductores de lengua española.

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