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A menudo nos encontramos en las traducciones con: 

Venía sólo a decirte que ya he llegado”. (Adverbio solo)

“Nos alojamos en un hotel de Alicante. Éste se encontraba en primera línea de playa”.

(Pronombre demostrativo)

Ésas no me gustan, prefiero aquéllas”. (Pronombres demostrativos).

“Pasaremos 10 ó 12 días en Londres”. (Conjunción disyuntiva).

Hay que recordar que la Ortografía de 2010 introdujo cambios con respecto a acentuación de estos tres elementos. De hecho, el índice incluye epígrafes dedicados exclusivamente a esto: “La tilde diacrítica en el adverbio solo y en los pronombres demostrativos”  y “Supresión de la tilde en la conjunción disyuntiva o”.

En el caso del adverbio solo y los pronombres demostrativos, la Ortografía dice “ya que  tanto el adjetivo solo como los determinantes demostrativos son palabras tónicas,  lo mismo que el adverbio solo y los pronombres demostrativos, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en los casos de doble interpretación” (pág. 269).

A pesar de que dice “se podrá”, si consultamos la página web de la Fundéu podemos leer:

“La Ortografía establece (p. 269): «La palabra solo, tanto cuando es adverbio (Solo trabaja de lunes a viernes) como cuando es adjetivo (Está solo en casa todo el día), así como los demostrativos este, ese y aquel [...], son voces que no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación» (la negrita es nuestra).

La observación que menciona aparece en una explicación sobre la norma anterior que imponía la tilde si equivalía a solamente y había riesgo de ambigüedad. Con la nueva norma ya se puede suprimir sin problemas en este caso para así poder seguir la recomendación general.

Por tanto, si no hay ambigüedad, estas voces deben escribirse sin tilde, mientras que si hay ambigüedad, y solo en este caso, no se considera incorrecto no seguir la norma general expuesta de que «no deben llevar tilde», aunque siempre es preferible seguir esta última”.

En cuanto a la conjunción disyuntiva o, la Ortografía es muy clara: “A partir de este momento la conjunción o se escribirá siempre sin tilde, como corresponde a su condición de palabra monosílaba átona, y con independencia de que aparezca entre palabras, cifras o signos: ¿Quieres té o café; Terminaré dentro de 3 o 4 días; Escriba los signos + o – en la casilla correspondiente” (pág. 270).

Por tanto, en las traducciones de Gengo, como se indica en la guía de estilo de español, estas palabras (adverbio solo, pronombres demostrativos, conjunción disyuntiva) no se acentuarán en ningún caso.

Como veis, son tres pequeños cambios que, a pesar de tener como objetivo facilitar la escritura, pueden ocasionar un problema a quienes ya por costumbre acentúan siempre estas palabras. Pero con un poco de esfuerzo y revisión por nuestra parte, podremos adaptarnos a la nueva norma.

El mes que viene habrá otra minilección: ¡estad atentos!

3 comments

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    fglezf

    Hola, buenos días. No es la primera vez que me encuentro con el tema de las nuevas reglas de acentuación en español de la RAE, que, lejos de aclarar el tema, contribuyen a oscurecerlo y, en determinados casos, a crear confusión. Pondré varios ejemplos para intentar demostrar que las reglas de acentuación, tal y como estaban antes, en mi opinión estaban bien.

    Solo y sólo:

    - Vendré sólo a comunicarte nuestra decisión (Únicamente vendré a darte esa información).

    - Vendré solo a comunicarte nuestra decisión (Vendré solamente yo, sin compañía, sin que nadie me acompañe).

    En estos dos ejemplos vemos cómo un simple acento marcaba la diferencia. Si se da libertad para colocar o no el acento (salvo los "casos de ambigüedad"), ¿cómo distinguiremos que se trata de una cosa u otra? ¿Cómo sabremos si el redactor está siguiendo la nueva norma o, por el contrario, acentúa (en unos casos sí, y en otros no) por motivos de "desambigüedad?

    La confusión surge al privar al redactor de una norma que estaba bien escrita ("solo" como adjetivo y "sólo" como adverbio, sustituible en todo caso por "solamente").

    He hablado de este tema con algunos colegas traductores: ellos tampoco comparten esta norma, aunque la aceptan y la siguen, pues la dicta la RAE, pero sólo por eso, puesto que en su opinión están de acuerdo en que la norma anterior estaba bien y contribuía a diferenciar. Con la nueva norma surge la ambigüedad. Y es más, surge otro tema: dilucidar cuándo puede haber ambigüedad o no y, de esa forma, hacer que el redactor se pare a pensar si una tilde o su ausencia puede crear ambigüedad, cuando antes, como la norma era clara y precisa, no había lugar a dudas.

     

    Este, éste, ese, ése, aquel, aquél, etc.

    Para mí -y esto es una cuestión muy personal- este tema constituía una especie de "double-check" de que un texto estaba escrito correctamente, sin que faltara nada.

    - Este niño sabe bien la lección.

    - Éste sabe bien la lección.

    Para mí, cuando acentúo "Éste", quiere decir que es un pronombre que alude a un niño o a unos niños de los que ya he hablado antes. Cuando lo acentúo, quiere decir que es pronombre, que en el original no aparece la palabra "niño" (o "perro", o "coche", etc.) y al acentuarlo, estoy haciendo una especie de "double-check", es decir, el acento constituye la demostración (o comprobación) de que no aparece ningún nombre al lado de "Este" y que, por lo tanto, no me lo he "comido", hablando vulgarmente. Por eso hablo, en mi caso personal, de la tilde como una especie de "double-check" de que tengo entre manos un pronombre (Éste) y no un adjetivo (Este) que iría seguido de un nombre. Poniendo ambos iguales (pronombre y adjetivo) ¿se podría pensar que se me ha olvidado poner después un adjetivo? Probablemente. Incluso a la hora de leer el texto, si el "Éste" (pronombre) está acentuado, tengo una pista de cómo debo leer ese texto en voz alta, mientras que si tengo "Este" parece que voy a tener después un adjetivo, cosa que me despista e incluso puede hacer que no lea correctamente el texto.

     

    Tras ver estos dos comentarios, tengo que decir que las nuevas reglas de acentuación son un retroceso más que un avance. También influirán negativamente en los estudiantes extranjeros de español, aunque aparentemente parezca que estas normas simplifican el estudio de la lengua española.

    Si en las normas de Gengo es necesario seguir estas normas de la RAE, pues habrá que hacerlo, pero estas normas ya han creado polémica entre varios colectivos relacionados con la lengua, la traducción, etc.

     

    Debo decir, por otro lado, que la RAE ha sacado en ciertas ocasiones algunas normas que son absolutamente improcedentes, como, por ejemplo, hace unos años, cuando quiso introducir (no sé si con éxito o no) la palabra "cederrón" para CD-ROM, cuando se trata de un acrónimo, compuesto además por palabras en inglés. Para mí, o bien se debería dejar tal cual (CD-ROM), al igual que se ha dejado "DVD" y otras muchas, o bien se debería crear un acrónimo compuesto por términos traducidos, algo así como "CD-MSL", algo que, por otra parte, supondría una duplicación de siglas, o una complicación. Pero eso de crear nombres ("cederrón", "deuvedé", etc.) a partir de siglas procedentes del inglés, me parece, cuando menos, curioso. Si así es como se pretende enriquecer nuestra lengua, creando términos bastante "llamativos" a partir de siglas que son universales (los fabricantes de dichos dispositivos no cambian esas siglas en sus traducciones a diversos idiomas), entonces resulta que el papel de la RAE resulta poco práctico, pues habrá gente que no reconocerá jamás términos como "cederrón" o "deuvedé", que son meras "transcripciones fonéticas" españolizadas de unos dispositivos creados en ciertos ámbitos tecnológicos. Urge una comunicación fluida entre los miembros de la RAE y los sectores lingüísticos (traductores técnicos, redactores de manuales, empresas de tecnología, editoriales técnicas, etc.) para comentar estos temas y llegar a un acuerdo que resulte práctico.

    Por último, una opinión muy personal: si la RAE desea conservar la riqueza y pureza del español, creo que se está equivocando, puesto que, por una parte, se mete en unas "arenas movedizas" como son los préstamos, calcos, adaptaciones, etc. del lenguaje técnico (campo en el que debería haber un equilibrio entre la lengua y el habla de Saussure), y, por otra parte, elimina unas normas de acentuación (dejándolo al libre albedrío del redactor) que estaban muy bien como estaban y que contribuían a que no hubiera ambigüedad en el idioma español.

    Gracias y un saludo.

     

     

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    Crom

    No soy un defensor de la Corporación (no me gusta que se sometan a entidades bancarias), pero sé que esstos cambios a modo de recomendaciones, inicialmente no son caprichos, sino observaciones ante lo que muchos hacen con estas palabras (pronombres, el adverbio solo). La justificación, como bien se explica, es que siempre hay un contexto previo (infromación anterior) gracias a la cual sabemos a qué se refiere "solo" ('sin compañía' o 'únicamente').

    Además, se destaca que las palabras ni las oraciones no aparecen aisladamente, sino que son parte de un discurso y podemos saber a qué nos referimos según lo que esté antes. Los ejemplos donde puede haber confusión entre "este" (pron.) y "este" (demost.) son, digamos, artificiales porque están descontextualizados.

    Respecto de la escritura de algunas palabras provenientes de siglas, queda en cada hablante, pero, en caso de duda, ya sabemos cuál es la propuesta.

    Un saludo desde Lima

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    Ariadna

    Desde Gengo entendemos perfectamente los motivos que pueden hacer que alguien no esté de acuerdo con las nuevas normas de la RAE, pero preferimos que todas nuestras traducciones sigan la nueva recomendación de no acentuar estas palabras.

    Muchas gracias por vuestros comentarios.

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